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lunes, 9 de junio de 2014

Gritos de cera

La noche camina y mientras lo hace me despojo de mil gritos de cera

cera que invisiblemente todavía arde, agitando sus alas de cobarde 

cobarde porque antes que dar la cara prefiere cuajar todos sus elementos 

y caer con garra sobre la debilidad yacente en el finísimo recubrimiento de piel 

piel alicaída y abatida por la contaminación irascible de este mundo

mundo de ojos privados de contemplación de maravillas

maravillas inexistentes a causa del desarrollo febril de la sociedad

sociedad que es sentimiento

sentimientos que son cera. 








miércoles, 22 de agosto de 2012

La naturaleza ama a Edgar Allan Poe



¿Deseas que te amen?
¿Deseas que te amen? No pierdas, pues,
el rumbo de tu corazón.
Sólo aquello que eres has de ser
y aquello que no eres, no.
Así, en el mundo, tu modo sutil.
tu gracia, tu bellísimo ser,
serán objeto de elogio sin fin
y el amor....un sencillo deber.

EDGAR ALLAN POE 


Este fin de semana no solo he descansado sino que también me he emborrachado del virtuosismo literario de un escritor norteamericano. Tres días han sido suficientes para devorar una pequeña parte de la literatura de Edgar Allan Poe. No era la primera vez que lo leía. Sin embargo, esta vez me ha cautivado. La disposición de las palabras entretejidas con los pensamientos del autor ha conquistado mi alma. Poe te atrapa cual leona a una gacela. Sus poemas son naturales y vivos. Se nota que la naturaleza le amaba y él también a ella. Su predilección por la vida vegetal y animal te incita a querer saber más. Pretende enamorarte de la sabiduría de la madre naturaleza. Estoy seguro. Le emociona la transformación del paisaje, de sus elementos y animales. Al menos eso es lo que me ha ocurrido a mí. Edgar ha incrementado mis ganas de  encontrarme rodeado de árboles, lunas y cielos tibios. En sus estrofas el amor también comparte escenario con el universo vegetal. Poemas como Annabel Lee son muestra de ello. En definitiva, Edgar Allan Poe es sentimentalismo a flor de piel, palabras bien dispuestas e insignia del bilateralismo amor-naturaleza. Os lo recomiendo leer algunos de sus versos, al menos un par. Con esta finalidad os dejo un fragmento del poema País de hadas:


VALLES de sombra y aguas apagadas
y bosques como nubes,
que ocultan su contorno
en un fluir de lágrimas.
Allí crecen y menguan unas enormes lunas,
una vez y otra vez, a cada instante,
en canto que la noche se desliza,
y avanzan siempre, inquietas
y apagan el temblor de los luceros
con el aliento de su rostro blanco.

lunes, 20 de agosto de 2012

Una historia de dos



















Juan habla dos lenguas;
María parlotea cinco. 

Juan se queja de que no tiene dinero;
María se queja de que tampoco tiene.

Juan está en paro;
María también lo está.

Juan aboga por un cambio de gobierno;
María  por dejar pasar el tiempo.

Juan llora porque ya no vive como antes;
María llora porque todo el mundo llora.

Juan tiene los ojos nublados, no ve futuro;
María confía en la llegada de la bonanza.

Juan ya no trabaja; 
María tampoco. 

Juan parece estar triste;
María todavía sonríe.

Juan es del club que todo tiempo pasado fue mejor;
María argumenta que el futuro será mejor.

Juan tiene cuarenta y ocho años;
María tiene veintitrés. 

Juan comparte cama con el estrés.
María duerme bajo la paz de las estrellas.

Juan está desesperado, dice que se quiere suicidar;
María le dije que no lo haga, que todo se puede solucionar.

Juan tiene mucha experiencia en la vida;
María acaba de entrar en el camino de esta ciencia.

viernes, 17 de agosto de 2012

Barcelona, me voy pero solo un fin de semana





Por fin, fin de semana,
vuelta a la tranquilidad
 al comer bien y 
a dejarse acariciar por el viento del no hacer nada.  
Retorno a la vagancia,
 a respirar aire purificado carente de toxinas. 
Retorno a las montañas.
Barcelona, aquí te quedas. 
Yo me voy un fin de semana.

Me voy un par de días y
te dejo aquí sola ante el peligro del turismo. 
No obstante, te pido un favor: no pierdas el salitre que caracteriza tus aguas 
ni la sonrisa que despide la izada arquitectura que brota de tus pies. 
 Tampoco pierdas la esperanza de encontrarte algún día con tu auténtica fisonomía.
En caso de amenazas desenfunda tu espada afilada.

Barcelona, me voy. Pero solo un fin de semana.


jueves, 9 de agosto de 2012

Días de gloria


Hoy está siendo un día de gloria. Gloria humana, no divina. Un día extraño como el uranio. Salgo de casa y compro una tarjeta T-10, voy a la parada del autobús, me siento. Tan solo acariciar mi espalda el incómodo asiento, y en un vago intento de otear el panorama, he visto la luz. Luz en el suelo. Un haz de claridad en el inmundísimo suelo del vehículo. Debajo de mis pies. Desperezo mis manos y recojo ese pedazo de tesoro claro y liviano. Una T-10 nueva. Sin viajes. Intacta. Amena. 

Gracias a usted ciudadano o extranjero por haberme hecho feliz con una tontería tan magna. 

Es curioso como una tarjeta de autobús puede colmarnos de alegría.