jueves, 9 de abril de 2015

Lucha




Dirán que es inútil lo que estás haciendo. Argumentarán que estás loco de remate, que se te va la pinza y que no tienes ni idea de lo que triunfa en esta vida. No obstante no les hagas ni caso, cierra la boca y no dejes que los murmullos se apoderen de ti. Mantente alejado, distante, como si la cosa no fuera contigo. Sonríe. Embriágate de todas las razones por las que crees que vale la pena luchar y boga sin cesar. Nada, corre, vuela, propúlsate y sobre todo lucha (los cobardes nunca fueron héroes). No permitas que ellos pongan freno a tus sueños. Naciste para ser lo que eres y serás lo que quieras ser, pero todo depende de ti. Agarra un bolígrafo y una libreta, siéntate en la punta de la cama y escribe todo aquello que siempre deseaste ser. Imprímete, o lo que es lo mismo, reconócete. En los caminos las piedras siempre son nexos, no argumentos.

miércoles, 8 de abril de 2015

Ojalá algún día





Desde hace un par de años Julia ya no quiere ir al colegio. Odia ser la triste protagonista de su historia. Cuando llega la hora del patio se encierra en el baño y trata de olvidar el argumento. ¿Por qué yo? ¿Acaso soy tan rara? ¿Por qué nunca podré ser normal? - se pregunta. Pero las respuestas parecen estar en huelga. Nadie le responde. El viento, las paredes, los bolígrafos de su estuche, los libros de la estantería y un par de niñas del colegio son las únicas voces que le animan a seguir viviendo ese calvario. El resto, ese remolino de colegiales, ese vaivén de niños y niñas menudas y risueñas, sigue absorto en sus juegos y la niegan. No comprenden que ella también es niña y que lo daría todo por jugar con ellos. La insultan, la rechazan, sienten que es inferior y que no merece nada de ellos. Ni tan siquiera la miran. No obstante ella no dice nada y acata las órdenes de sus compañeros, encerrándose en banda. Quisiera poder compartir el recreo con ellos, divertirme, sonreír e inundar el patio de carcajadas como ellos hacen al jugar al pilla-pilla - se dice a sí misma. Y ya está aburrida de pasarse las ocho horas de colegio postrada ante un escritorio o encerrada en el cubículo del baño. Sus ojos se han cansado de no levantar el vuelo. Su boca ansía devorar el aire y estallar en burbujas de felicidad. Sus manos, frágiles y menudas, esperan impacientes poder chasquear y recrearse en las palmas de otros.  ¿Qué tienen las otras niñas para poder ser princesas? - se repite al tiempo que se pone a llorar. Qué inocencia la suya y qué vergüenza que a estas alturas la sociedad todavía no haya puesto freno a situaciones como éstas. Julia, no es que no quieran jugar contigo, es que las princesas como tú se merecen un príncipe valiente y no cobarde como ellos. Ojalá algún día seáis vosotros los que ganéis la batalla y podáis pronunciar: jaque mate, acoso escolar.

martes, 7 de abril de 2015

El mundo te quiere

Hay días en los que lo tirarías todo por la borda. Días en los que tu mundo se paraliza y se convierte por unos instantes en un conjunto de desperdicios, retales, tristezas, negaciones, pérdidas, soledades,  tensiones, putrefacciones, abandonos y dolores. Sientes que tu corazón va a explotar de tanto sufrir y de una manera u otra tratas de evadirlo de esta realidad, pues no quieres que se ahogue en un mar de lágrimas como esa última vez. Agotas todas tus fuerzas y exprimes al máximo tus ganas de vivir parar poder mantenerte vivo, y suspenderte en el vacío sin caer en el precipicio. Puede que hayas pasado por esta situación o que justamente hoy estés siendo víctima de ella. Por ello quiero dedicarte este texto, estas palabras. Alguien me dijo que cada vez que se encontraba en esta situación digería un par de bocanadas de aire fresco, agreste. Yo, sinceramente, creo que receta infalible para menguar esta sensación es disfrutar de ella, recrearte. Y es que no hay nada mejor que plantarle cara al miedo. ¿Por qué no reír? ¿Por qué no cantar? El dolor es más bello cuando lo saboreas, ¿no crees? Va, no te rindas, por favor. Siempre soñaste con ser una sonrisa andante y volar hasta que la noche te tumbara de agotamiento. Venga, no te rindas: corre, ríe y sal a dar una vuelta. ¿Quién lo hará si no lo haces tú? Ojalá pudiera ser tu salvavidas, pero no puedo. Anda, corre, salta, ríete, ponte a bailar y vuela alto, muy alto, que el mundo me ha dicho que te quiere mucho y el sol que no quiere verte nunca más llorar.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Va por vosotros, superhéroes




Podría escribir un texto de cien páginas y no lograría plasmar todo lo que siento en mi interior. Los sentimientos arden con tanta intensidad que mi mente se congela, se bloquea, y todo yo padezco de un seísmo que me arrebata por completo. 

Desde ayer vuelvo a vivir esta sensación: mis manos flojean y de mi pecho brota más llanto que fuego. Siento que vuelvo a ser preso de mis sentimientos y que esta vez solo hay una escapatoria: tragar los hechos ocurridos, mirar hacia arriba y contemplar vuestras sonrisas trenzadas entre las nubes lanudas y los rayos de sol. Y es que, ¿qué mejor que observar la disposición de un ejército de 150 sonrisas reverberando en la inmensidad del cielo? Sonrisas que suman miles de experiencias y primaveras. Sonrisas eternamente bellas y ejecutivamente risueñas, que ya no velan por sí mismas sino por todos y cada uno de nosotros.

Hoy, cada vez que oía el rugido de un motor de avión me dolía el cuerpo entero y me escocían ferozmente las lágrimas que surcaban mis mejillas. Maldita sea, ¡porque siempre la sangre acaba floreciendo de los cuerpos inocentes! Supongamos que porque el mundo realmente les queda pequeño.

 Cuando éramos pequeños nuestros padres y profesores nos decían y nos repetían que habíamos nacido para comernos el mundo, y nosotros, inocentes criaturas, les creíamos. A los dieciocho empezábamos a luchar contra él, pero qué arisco era el maldito que no nos dejaba hincarle ni un mísero diente. A los veinte nos dimos cuenta que el mundo era un imposible y que solo los superhéroes - aquellos que habitan en series y películas - serían capaces de poseerlo y de levantarlo con las dos manos. Hoy, con veinticinco años a mis espaldas, me doy cuenta que los superhéroes existen y que vosotros formáis parte de ese ejército. Y por ello os escribo este texto, para ensalzar el valor que desprendisteis cuando todo se os venía abajo, para glorificar la fortaleza que os animó a estar vivos cuando el azul del cielo se tornaba más y más negro y, en definitiva, para que, ahora que sois almas libres, nos ayudéis poco a poco a sentirnos más fuertes, a sabernos más héroes.

Siempre con vosotros. 

pd: Hoy las nubes, los árboles y los pájaros no han cesado de llorar. 





miércoles, 28 de enero de 2015

Si los exámenes te agobian....




Llegas, te sientas, se te nubla la vista y tu cuerpo se petrifica. Agarras el bolígrafo con mucha fuerza y empiezas a dejarte llevar, permitiendo que el flujo de palabras encasilladas en las neuronas de tu cabeza se evaporen y se conviertan en compases y ritmos de esa pieza musical. Con suerte, con mucha suerte, dispondrás de 60 minutos para poder delimitar los acordes de la melodía. Sin embargo, el binomio 'mente-mano' o 'mano-mente' va tan veloz que apenas tienes tiempo para pulir el pentagrama. En cuestión de segundos, todo tu mundo se paraliza, se disuelve en un mar de lágrimas. Tu vida se convierte en un abismo en el que solo tiene cabida la inteligencia y la memoria. Y empiezas a odiarlas. ¿Por qué? ¿Por qué esta pregunta?, ¡Me lo leí ayer debo acordarme de ello!, ¡Sí!....Y mientras todo gira, tu esperanza de vida se retuerce e intenta ahogarse. Pero entonces, le pones freno. Recuerdas que tienes un padre, una madre, unos abuelos, una familia a la que acudir y un grupo de amigos con los que brindar por la vida. Y así, sigilosamente tus músculos se desabrochan de la prisión y tus venas vuelven a dosificarse. Sientes que tus ríos de sangre quieren explotar, ser subterfugio de tu espíritu, y empiezas a desnudarte (¡se acabó esta mierda. Tengo que aprobar. Me lo sé. Debo concentrarme. Ojalá Dios me ayude!). Y te desnudas. Te desvistes del ropaje de la amargura, de la presión y de la incomprensión personal. En definitiva, empiezas a ser tú. El problema es que han pasado cuarenta minutos, te quedan 20 y tienes prácticamente todo por relatar. Y sabes que no eres idiota ni vago, pero el tiempo es un hechicero que te maldice cuando te ves agobiado. Ciertamente, no suele ayudar (le habrán dado muchos palos). ¿Sabes qué? ¡A la mierda el tiempo! Olvídate de él y escribe, escribe y escribe. Tu madre pudo y tu padre también. Si los exámenes te agobian....¡Agóbiales tú! 

¡Mucho ánimo, crack! 

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Gracias y gracias




Ya ha pasado otro año y seguimos estando aquí, presentes, con las mentes dispersas, llenas de ideas y de vivencias. Así, quisiera aprovechar este momento para darte las gracias por todos los momentos que hemos disfrutado juntos. Porque hemos conseguido, y con mucho valor y esfuerzo, que todas las tristezas, incluso aquellas que henchidas de presión pretendían ahorcarnos y acabar con nuestras vidas, se convirtieran, minutos después, en sueños y anhelos. Nos ha costado, pero ¡lo hemos conseguido! 

¿Quién nos hubiera dicho que durante este 2014 pasearíamos por la luna y dormiríamos acurrucados entre cunas de estrellas? Seguramente nadie. 

Puede que, en el fondo, como todo lo bueno, este año haya sido un tanto desastroso, un tanto monótono y en ocasiones tan gris que parecía un callejón abrumado y sin salida. Pero, realmente sabemos que éste ha sido estupendo. Y es que por primera vez en nuestra historia hemos aprendido a bailar entre lágrimas, a desnudarnos ante los problemas y a soltar sonrisas tras las impertinencias que nos han escupido las bocas ajenas. Y a pesar de que nos dijeran que eso iba a ser un imposible, lo logramos. 

Hemos aprendido que saltar al compás de las olas es más divertido que cobijarse en ellas (y también mucho más fructífero). Y que las decisiones todavía son más bellas cuando se comparten a sorbos y se nutren de besos y abrazos. Y es que, ¿acaso hay algo mejor que pintar la vida a dos manos? 

Quisiera agradecerte todos las pasajes que hemos compartido y todos aquellos que se han quedado a medias. Darte las gracias por haber permitido que nos conjugáramos en presente y nos recreáramos en futuro. Así que tranquilízate porque este 2015 nos permitirá acabar con ellos. Bien sabes que a mí no me gustan las cosas que se quedan a medias salvo tus abrazos, pues por ahora no quiero que los extermines (deseo muchos y muchos más).

Y es que disfrutar de ti "a puertas abiertas", es decir, como me lo permites a mí, es como expulsarme a mí mismo y lanzarme hacia el vacío, aunque en muchas ocasiones haya fallado por tener pánico a las alturas. Y no es que no me agradara la mano que me ofrecías,  sino que no confiaba en el poder que tienes para conseguir que el choque de una caída de tres metros de altura fuera como caer en una cama atiborrada de  seda y algodón. Nunca antes había pensado que parar el reloj para estar contigo supusiera la mejor clase de economía de vida: que por cada 30 litros de lágrimas expulsados, nos hayamos reído tres meses seguidos. Y esto, la verdad es que no tiene precio. O quizá sí. Y esa es la razón por la que continúo queriendo estar a tu lado. ¡Porque vales infinito exponencialmente hablando!

Este año quisiera que todo lo bonito se convierta en bello. Quisiera que el silencio glacial de los momentos duros, y sobre todo los que nos retuercen de dolor, deje de olor a azufre y pase a despedir aroma mentolado (recuerda: nuestros pulmones necesitan respirar). Sé que será complicado pero este año he conseguido algo infinitamente mayor: he aprendido a leerte por dentro y a sentirte en mis venas. 

Con todo, quisiera corresponderte, y por ello quisiera que este 2015 me cumpla dos deseos. En primer lugar, que sigas siendo tú. Después, que siga lloviendo.  Porque es precioso quererte mientras la lluvia empapa nuestro mundo. 

Gracias, gracias y más gracias.

¡Feliz año!



domingo, 9 de noviembre de 2014

Dos, tres, mil


Por cada tres gotas de lluvia caídas, dos corazones explotan de placer y tres se retuercen de dolor. Y tras esta secuencia de realidades exiliadas, todas las heridas de nuestro cuerpo y especialmente las más "amorosas", es decir, aquellas que fueron amor y ahora son (des)amor, aprovechan para reavivar su llama apagada y brotan para arder en cólera, haciendo que todo se torne aún más obscuro.

Y yo me pregunto: ¿por qué tres miserables gomitas de lluvia son capaces de viralizar un fenómeno como éste? ¿por qué el llanto sabe mejor aliñado de lluvia que tiznado de sol? 

Supongo que porque todo reside en nosotros. 

Ellos creían que era lluvia. 

Yo creo que son gotas de dolor que las nubes recogen y expulsan tras observar cómo 1.000 deseos acceden al exfolio de su esencia, y caen vencidos a su lecho, a su entierro.